
En la arena había demasiada gente.
Podría resumir aquello que se encontraba ante mi facilmente: una linea azul oscura - recta- separaba el cielo del mar.
El mar.... una difuminado de azul oscuro a un tono cada vez más claro, desde el cielo hasta mi.
El cielo... azul clariiiito con dos lineas blancas como puestas por ahí, al azar (dos aviones).
Todo esta en calma me dije.
Y así, envuelta en una fragancia marina, me dejé llevar hasta quedarme dormida.
Buena forma de casi empezar un domingo.
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